En una tienda el aroma no adorna: sostiene el paso y alarga la visita.
El probador es un cubículo cerrado, sin ventilación y con ropa que ha pasado por muchas manos. Es también donde el cliente decide si compra. Un probador que huele a encierro cancela lo que el piso de venta consiguió.
Y la zona de caja tiene el problema opuesto: es la puerta, se ventila sola, y ahí el aroma se va tan rápido que parece que no hay ninguno.

Piso de venta con una base continua que acompañe el recorrido, probadores con carga concentrada —es el metro cuadrado que más decide—, y caja con refuerzo porque la puerta se lo lleva.
El equipo va en comodato y la recarga es en fecha fija, con nota de servicio firmada. Tu personal no tiene que tocar nada.

Una base continua que acompaña el recorrido.
Cerrados y sin ventilación. El metro cuadrado que más decide.
La puerta se lleva el aroma: aquí se refuerza.
Pasamos, medimos las zonas y te decimos qué equipo hace falta y qué cuesta el servicio. Sin costo y sin compromiso.
O llámanos: 222 902 0428